Y que me
abraces. Y nunca más sentirme sola. No quiero volver a sentir que sobro en el
mundo. Quiero pensar que al menos para una persona, soy importante. Me gustaría
que me mirases como la única estrella que consigue dar luz en una noche oscura.
Que me besases, bebiendo de mí, como alguien bebe agua en el desierto después
de todo un día andando. Que me agarrases, y no me soltases. Nunca. Que me
hicieras sentir que soy tuya. Que soy tu tesoro más preciado, aquel que los
niños esconden bajo la almohada, rezando para que nadie más lo encuentre. Que
me levantes del suelo y me hagas sentir que puedo tocar el cielo sólo con alzar
las manos. Quiero ser eso que nunca desees perder. Quiero ser tu orgullo,
alguien de quien hablas sin poder quitar esa sonrisa de la cara y con brillo en
los ojos. Quiero que me quieras. Quiero que me quieras como nunca antes me han
querido.
domingo, 30 de agosto de 2015
jueves, 13 de agosto de 2015
Cree
¿Alguien te ha dicho alguna vez lo mucho que te quiere? ¿Te han dicho que eres la persona más especial que jamás han conocido? ¿Que no hay nadie como tú? ¿Qué eres único? ¿Que nunca nadie podrá ocupar tu lugar? ¿Que eres capaz de conseguir todo lo que te propongas? Parecen cosas típicas que todo el mundo espera escuchar de las personas que tiene al lado. Pero..
¿Y si en vez de tomárnoslas como simples palabras de cariño y fuerza nos las tomamos como algo real? Creéte que te quieren de verdad, que eres alguien especial... Cree que tus defectos y virtudes son los que te hacen único y que no habrá nadie nunca que ocupe tu lugar, porque cada uno de nosotros somos irreemplazables. Cree que puedes conseguir todo y acabarás consiguiéndolo, porque nada puede más que una mente positiva y muchas ganas de luchar. Y es que, siempre que nos dicen algo bonito, tratamos de quitarle importancia. La vida ya es demasiado complicada como para hacerla más dura anteponiendo los malos comentarios a los pensamientos llenos de positivismo. Así que, creéte lo mucho que vales y acabarás comiéndote el mundo.
¿Y si en vez de tomárnoslas como simples palabras de cariño y fuerza nos las tomamos como algo real? Creéte que te quieren de verdad, que eres alguien especial... Cree que tus defectos y virtudes son los que te hacen único y que no habrá nadie nunca que ocupe tu lugar, porque cada uno de nosotros somos irreemplazables. Cree que puedes conseguir todo y acabarás consiguiéndolo, porque nada puede más que una mente positiva y muchas ganas de luchar. Y es que, siempre que nos dicen algo bonito, tratamos de quitarle importancia. La vida ya es demasiado complicada como para hacerla más dura anteponiendo los malos comentarios a los pensamientos llenos de positivismo. Así que, creéte lo mucho que vales y acabarás comiéndote el mundo.
domingo, 19 de julio de 2015
Esa chica...
Y aunque sé que
hay mil cosas en esta vida que pueden hacerte feliz, siempre he querido ser esa
chica. Esa chica de la que te enamoras perdidamente. Esa chica a la que le
mandas un mensaje de buenos días cada mañana para despertarla con una sonrisa.
Esa chica a la que recoges a la salida de clase por sorpresa. A la que, en
algún momento inesperado, le dedicas una canción; una de esas canciones que te
llegan al corazón y que a partir de ese día tendrá otro significado, más bonito,
más real. Esa chica a la que le haces sentir día tras día que es especial, que
vale mucho más de lo que piensa. Esa chica que puede salir de cualquier forma a
la calle, porque ahí estarás para decirle lo preciosa que está sin maquillar. Esa
chica que tiene la oportunidad de escuchar mil “te quieros” sinceros, de
corazón. Esa chica que se refugia en tus brazos y se olvida del mundo entero. Esa
chica en la que piensas al mismo levantarte. Y en la que piensas justo antes de
dormirte. Esa chica que al escuchar su nombre te sale la sonrisita tonta. Esa
chica a la que te encanta pasear de la mano y gritarle al mundo entero que
estás con ella y que la quieres. Esa chica en la que confías más que en nadie,
a la que le cuentas tus problemas porque sabes que siempre estará ahí. Esa
chica con la que compartes todo, porque ya no imaginas una vida sin ella. Esa
chica con la que no tienes miedo a hacer planes de futuro, porque sabes que
durarás toda una vida a su lado. Esa chica con la que puedes hablar de
cualquier cosa, porque te escucha, te aconseja y te comprende. Esa chica que
hace que no mires a ninguna otra, porque ella es y será la única en tu vida. Esa
chica a la que no aguantas ver llorar y harías cualquier locura para sacarle
una sonrisa. Esa chica a la que te gusta besar, acariciar y dar mimos durante
horas.
Esa chica... de
la que admites estar enamorado.
lunes, 6 de julio de 2015
Echo de menos..
Entonces, ¿sigues queriéndole?
¿Lo echas de menos todavía? No y no. No sigo queriéndole, ni siquiera lo echo
ya de menos. Simplemente echo de menos esa sensación de estar en las nubes todo
el día, de tener siempre esos nervios e ilusión por verle, de mirar el móvil
con la esperanza de tener un mensaje suyo (aunque sea contándome alguna
chorrada), que me abrace y me haga olvidar el mundo que hay alrededor. Echo de
menos el sentirme la chica más guapa del mundo simplemente porque él me lo
decía. Echo en falta la manera en que me miraba, me sonreía y me hacía sentir
segura. Y es que me encantaba la forma que tenía de hacerme reír, las ganas que
le echaba para que yo misma me quisiera un poco más. Me gustaba la idea de
volver a verle, de mirar a lo lejos y ver que al final del camino estaba él,
esperándome con ganas, las mismas ganas que tenía yo de tenerlo a mi lado de
nuevo. Echo de menos sentir que soy especial, tan especial que alguien me había
elegido para compartir sus días conmigo. Así que no, no echo de menos a la
persona, sino a los momentos y recuerdos compartidos con ella.
domingo, 3 de mayo de 2015
Ilusionarnos por la vida
Y ahí estaban
ellos, 27 personitas esperando que les dieras los buenos días, que les dijeras
lo guapos que iban y lo campeones que eran por saber abrocharse el baby “ellos
solitos”. Uno te saludaba tímidamente, otro te sonreía desde su sitio cada vez
que le mirabas; otros, un poquito más atrevidos, se subían a tus brazos en
cuanto veían la menor oportunidad, o se te enganchaban a una pierna para
impedirte andar. Y cuando llegaba la hora de hacer la fila para cambiar de
aula, algunos se negaban a engancharse a su compañero de delante, porque
preferían ir cogidos de tu mano, les daba mayor seguridad tenerte al lado. ¡Y
qué bonito era cuando te llamaban continuamente para enseñarte lo bien que
hacían las fichas! ¡Y cómo les gustaba ver que les felicitabas y les ponías una
“carita sonriente” por lo bonito que había quedado su dibujo! Y, aunque algunos
se resistían a comer su bocadillo a la hora del desayuno, con unos cuantos
mimos y un poco de paciencia, conseguías que, al menos se comiera la mitad
antes de salir el recreo.
El recreo, la
hora de jugar, la hora de ver a los demás niños del colegio. ¡Qué abrazos te
daban los que aún no te habían visto en todo el día! Otros te contaban lo que
habían hecho el fin de semana y otros te preguntaban que cuándo irías a su
clase a “estar con ellos”. A veces, te faltaban brazos, ojos y oídos para
abrazar, coger, mirar y escuchar a todos los que se animaban a pasar el recreo
junto a ti.
Terminabas los
días llenos de sonrisas, abrazos, muchos “te quiero” sinceros, alguna que otra
rama que te regalaban, dibujos, y, lo más importante, con muchos más valores
que aprendías de ellos, los más pequeños de la sociedad. Y es que los niños tienen
más para enseñarnos de lo que muchos imaginamos, nos enseñan el poder de un abrazo,
nos enseñan a pedir perdón sin rencores, a olvidar lo malo y disfrutar de lo
bueno, a vivir el presente, a soñar, a ilusionarnos por la vida...
lunes, 29 de diciembre de 2014
Adiós 2014...
Otro año que se nos va. Otro año más que nos toca despedir. Y, como todos los años, hago mi balance de cosas buenas y cosas malas. ¿Y qué me llevo de este año? Mil y una cosas. Creo que ha sido el año más intenso de mi vida, para lo bueno y para lo malo.
He vivido muchas cosas nuevas en poco tiempo, he aprendido que cuando algo se acaba hay que aceptarlo y dejarlo ir, que se puede ser feliz con mínimos detalles, que siempre puede llegar alguien para hacer que tu vida sea mucho más bonita....
He derramado demasiadas lágrimas por gente que no las merecía, me he sentido sin ganas de seguir adelante, he pensado mil veces en tirar la toalla,me he sentido sola, triste... he creído tocar fondo en muchas ocasiones.
También he tenido días llenos de alegrías, abrazos y sonrisas, he conocido a personas especiales que ya tienen un hueco en mi corazón, he sentido emociones preciosas, he creído tocar el cielo y estar viviendo en un sueño, me he dado cuenta de que tengo a mi lado a los mejores padres, hermana y amigas que se podría pedir,... Además, he podido ir a un concierto de, para mí, el mejor cantante, artista y compositor del mundo, mi gran Dani Martín.
Por otro lado, he tenido que despedirme de personas con las que he compartido cuatro años de Universidad, especialmente dos personas que han estado ahí en los momentos más agobiantes de mi vida y que siempre me han animado y me han hecho sonreír. He tenido que aceptar que otra de mis etapas está acabando y que pronto me tocará empezar una nueva en poco tiempo.
He aprendido que no hay nada que la música, unos abrazos y un ratito con tu gente, no lo arregle.
Gracias, gracias a todas esas personas que han compartido este año conmigo: a las que llevan toda la vida conmigo, unos años, a las que han llegado este año, a las que llegaron y se fueron,... a todas. Porque si hay una cosa que aprendo año tras año, es que todas las personas te aportan algo y que nunca me voy a arrepentir de conocer a alguien, porque seguro que me ha enseñado alguna cosa, sea para bien o para mal.
Por esto, no tengo otra cosa que decir que adiós, 2014, has sido un buen año.
He vivido muchas cosas nuevas en poco tiempo, he aprendido que cuando algo se acaba hay que aceptarlo y dejarlo ir, que se puede ser feliz con mínimos detalles, que siempre puede llegar alguien para hacer que tu vida sea mucho más bonita....
He derramado demasiadas lágrimas por gente que no las merecía, me he sentido sin ganas de seguir adelante, he pensado mil veces en tirar la toalla,me he sentido sola, triste... he creído tocar fondo en muchas ocasiones.
También he tenido días llenos de alegrías, abrazos y sonrisas, he conocido a personas especiales que ya tienen un hueco en mi corazón, he sentido emociones preciosas, he creído tocar el cielo y estar viviendo en un sueño, me he dado cuenta de que tengo a mi lado a los mejores padres, hermana y amigas que se podría pedir,... Además, he podido ir a un concierto de, para mí, el mejor cantante, artista y compositor del mundo, mi gran Dani Martín.
Por otro lado, he tenido que despedirme de personas con las que he compartido cuatro años de Universidad, especialmente dos personas que han estado ahí en los momentos más agobiantes de mi vida y que siempre me han animado y me han hecho sonreír. He tenido que aceptar que otra de mis etapas está acabando y que pronto me tocará empezar una nueva en poco tiempo.
He aprendido que no hay nada que la música, unos abrazos y un ratito con tu gente, no lo arregle.
Gracias, gracias a todas esas personas que han compartido este año conmigo: a las que llevan toda la vida conmigo, unos años, a las que han llegado este año, a las que llegaron y se fueron,... a todas. Porque si hay una cosa que aprendo año tras año, es que todas las personas te aportan algo y que nunca me voy a arrepentir de conocer a alguien, porque seguro que me ha enseñado alguna cosa, sea para bien o para mal.
Por esto, no tengo otra cosa que decir que adiós, 2014, has sido un buen año.
domingo, 29 de junio de 2014
Vacío...
Odio el vacío. Ese vacío que te
queda cuando alguien muy importante de tu vida desaparece. Y te deja ahí. Con
esa falta de amor. Te deja sin sus sonrisas, sin sus abrazos, sin su mirada...
Y te sientes mal, sientes que algo falta dentro de ti, sientes que le
necesitas. Y lo peor son los recuerdos, esos que te vienen en los momentos más
inesperados, esos que llegan a tu mente y te golpean una y otra vez. Y te
repiten que no se volverán a repetir, que esos momentos no los volverás a
vivir, porque la persona con la que los viviste ya no está. Y notas como se
inundan tus ojos, son lágrimas. Esas lágrimas que te dicen que no le has olvidado, que sigues
sufriendo por esa parte que ya no está. Te tendrás que decir a ti misma que
sigas hacia adelante, que sigas sin ese alguien tan especial. Porque en la
vida, por desgracia, todo son despedidas y esa despedida, por mucho que duela,
hay que superarla.
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