domingo, 9 de diciembre de 2018

Que te pierdas conmigo.

Que no quiero que me encuentres, quiero que te pierdas conmigo. Y recorramos juntos el mapa de nuestros cuerpos, conociendo cada curva, lunar y espacio escondido.
Que si me caigo, no me levantes. Acuéstate a mi lado. Miremos juntos el cielo, reconociendo las estrellas que algún día me prometiste.
Que me atrapes en tus brazos. Y juegue a escaparme, sabiendo que tengo las de perder si me besas el cuello y me erizas la piel.
Que la lluvia nos pille bailando y el frío entre abrazos. De esos fuertes y calentitos, donde el mundo se detiene y nos observa con envidia.
Que si lloro, no me hables, pero no me dejes sola. Tenerte al lado es mi mejor pañuelo de lágrimas.
Que las sonrisas sean nuestras aliadas contra todo aquel que no crea en el amor.
Que me mires y te mire, y nos sobre todo lo demás.

Porque estoy contigo, estás conmigo y no hace falta nada más.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Domingos...

Los domingos huelen a nostalgia. A historias que pudieron ser y no fueron. A historias que vendrán. O no.

Los domingos huelen a hogar. A refugiarse en la cama. O bajo la manta en el sofá. A abrazos que abrigan.  Que calman.

Los domingos huelen a echar de menos. Lo que tuvimos y ya no. Lo que nunca será. Lo que se fue. Lo que ni siquiera llegó.

Los domingos huelen a palabras en el teclado. A dejarse llevar. A fluir con lo que sale del corazón y plasmarlo en unas cuantas frases que quizá alguien algún día leerá.

Los domingos huelen a canciones con recuerdos. A lágrimas que quieren escapar. A corazones rotos. O recompuestos.

Los domingos huelen a soledad. A pensamientos que azotan la mente y salen el último día de la semana, por miedo a perderse.

Los domingos huelen a  “me apetece verte”, “no dejo de pensar en ti” o “todavía te pienso”.


Los domingos huelen a ti. 

domingo, 25 de noviembre de 2018

Adiós...

Adiós.
Una palabra corta. Pero puede ser de las más dolorosas que tengamos en nuestro vocabulario.
Adiós.
Cinco letras que encierran un hecho: la separación.
Y cómo escuecen las despedidas. Cómo nos rompen en mil pedazos. Dejándonos sin instrucciones de cómo recomponernos de nuevo. Colocando cada pieza en su lugar, sin que nos falte ningún hueco por rellenar. Algo difícil (casi imposible), porque nos falta esa persona que acaba de irse.
Y con ella, se va su olor, el roce de su piel, sus ojos. Esos que te miran para que el mundo se te olvide por un momento. Se van sus abrazos, sus besos, sus buenas noches, su sonrisa. La que hacía que tus días siempre tuviesen luz, aunque no saliera el sol. Se va la paz que te daba, lo bien que te hacía sentir el solo tenerle al lado…
Adiós.


domingo, 18 de noviembre de 2018

Quiero a esas personas.

Yo quiero a esas personas. Las que hacen de este mundo, algo mejor. Las que muestran toda su belleza a través de sonrisas. Las que dan luz donde sólo hay sombras. Las que hacen cosquillas a las penas. Las que cantan a pleno pulmón. Las que no se callan ante las injusticias. Las que se levantan cada día con una meta por cumplir. Con ganas, con ilusión, con esperanza. Yo quiero a esas personas que no se rinden, que no se conforman. Las que encuentran felicidad en los pequeños detalles. Las que te regalan lo mejor de ellas, sin esperar nada a cambio.  Las que disfrutan también de los días de lluvia. Las que ven los domingos como una oportunidad de ver una vez más su película favorita mientras se refugian en una manta. 

lunes, 9 de julio de 2018

Alguien.

Alguien.
Que te haga volar sin levantarte del suelo.
Que te despierte con caricias. Y te reciba con una sonrisa en los ojos.
Alguien.
Que te haga amar tus defectos. Y  valorar tus virtudes.
Que bese tus cicatrices, que recoja tus pedazos e intente construirte de nuevo.
Alguien.
Que no tenga miedo de romper con cuidado tu coraza.
Que quiera conocer cada una de tus partes, las buenas y las peores.
Alguien.
Que sonría cuando te acercas.

Que sepa verte. 

domingo, 13 de mayo de 2018

Luces y sombras.

Todos tenemos miedos. Y fracasos a nuestras espaldas. Estamos llenos de inseguridades. Y una autoestima que se tambalea.

Todos sufrimos. Todos perdemos la cabeza por alguien. A todos nos han roto el corazón. Y hemos derramado mil lágrimas a escondidas.

Todos hemos conseguido objetivos. Todos hemos vivido momentos que han superado nuestros mejores sueños. Todos hemos reído a carcajadas. Y hemos sentido el hogar en el calor de un abrazo. Todos hemos visto el amor en una persona.

Todos tenemos nuestros más. Y nuestros menos. Todos tenemos debilidades. Y fortalezas. Todos hemos ganado alguna vez, a base de haber perdido muchas otras veces.

Todos nos hemos arañado las rodillas de tanto caernos. Pero siempre nos hemos levantado.

Todos somos lo que somos cuando nadie nos ve. Y también lo que mostramos cuando todo el mundo nos mira.


Y somos así. Luces y sombras. Seres perfectos llenos de imperfecciones. 

martes, 29 de agosto de 2017

Contigo no hay más opciones

Y a lo lejos tú.

Y llegas, y desordenas mi vida.

Y me dices “sí” con la mirada.


Dejarse llevar. Contigo no hay más opciones.