Y es que si la vida es como un libro, hay que saber cuándo cerrar capítulos para empezar uno nuevo.
Y es que como en los libros, la vida tiene diferentes capítulos, etapas.
Etapas donde el protagonista se siente perdido, decepcionado e incluso solo. Pero siempre hay una mano amiga para volver a dirigir su camino, alguien que le hace levantarse. Esos personajes secundarios pero indispensables.
Otras etapas donde todo sale bien, donde la felicidad llena cada una de las páginas.
También hay un capítulo determinante para el resto de la historia: un accidente, un nuevo trabajo, un éxito conseguido, la aparición del amor… Cualquier hecho que dé un giro a nuestra vida, bueno o malo.
En cuanto a los personajes, encontramos los que están desde principio a fin, los que en algún capítulo dejan de ser tan importantes, los que siempre aparecen cuando más se les necesita, los que parecen buenos y luego no lo son tanto, los que se ganan tu cariño aunque sólo aparezcan en unas cuantas páginas, los que te hacen conocer un poco más de cerca el significado de la palabra amor…
Y por último estás tú. El personaje principal de tu libro, tu historia, tu vida.
El que va a marcar el camino a través de sus decisiones. El que tendrá que afrontar cada principio y cada final, el que se encargará de pasar página o de seguir leyendo el mismo capítulo una y otra vez…
domingo, 16 de diciembre de 2018
domingo, 9 de diciembre de 2018
Que te pierdas conmigo.
Que no quiero que me encuentres, quiero que te pierdas
conmigo. Y recorramos juntos el mapa de nuestros cuerpos, conociendo cada
curva, lunar y espacio escondido.
Que si me caigo, no me levantes. Acuéstate a mi lado.
Miremos juntos el cielo, reconociendo las estrellas que algún día me
prometiste.
Que me atrapes en tus brazos. Y juegue a escaparme, sabiendo
que tengo las de perder si me besas el cuello y me erizas la piel.
Que la lluvia nos pille bailando y el frío entre abrazos. De
esos fuertes y calentitos, donde el mundo se detiene y nos observa con envidia.
Que si lloro, no me hables, pero no me dejes sola. Tenerte
al lado es mi mejor pañuelo de lágrimas.
Que las sonrisas sean nuestras aliadas contra todo aquel que
no crea en el amor.
Que me mires y te mire, y nos sobre todo lo demás.
Porque estoy contigo, estás conmigo y no hace falta nada
más.
domingo, 2 de diciembre de 2018
Domingos...
Los domingos huelen a nostalgia. A historias que pudieron
ser y no fueron. A historias que vendrán. O no.
Los domingos huelen a hogar. A refugiarse en la cama. O bajo
la manta en el sofá. A abrazos que abrigan.
Que calman.
Los domingos huelen a echar de menos. Lo que tuvimos y ya
no. Lo que nunca será. Lo que se fue. Lo que ni siquiera llegó.
Los domingos huelen a palabras en el teclado. A dejarse
llevar. A fluir con lo que sale del corazón y plasmarlo en unas cuantas frases
que quizá alguien algún día leerá.
Los domingos huelen a canciones con recuerdos. A lágrimas
que quieren escapar. A corazones rotos. O recompuestos.
Los domingos huelen a soledad. A pensamientos que azotan la
mente y salen el último día de la semana, por miedo a perderse.
Los domingos huelen a “me apetece verte”, “no dejo de pensar en ti”
o “todavía te pienso”.
Los domingos huelen a ti.
domingo, 25 de noviembre de 2018
Adiós...
Adiós.
Una palabra corta. Pero puede ser de las más dolorosas que
tengamos en nuestro vocabulario.
Adiós.
Cinco letras que encierran un hecho: la separación.
Y cómo escuecen las despedidas. Cómo nos rompen en mil
pedazos. Dejándonos sin instrucciones de cómo recomponernos de nuevo. Colocando
cada pieza en su lugar, sin que nos falte ningún hueco por rellenar. Algo
difícil (casi imposible), porque nos falta esa persona que acaba de irse.
Y con ella, se va su olor, el roce de su piel, sus ojos.
Esos que te miran para que el mundo se te olvide por un momento. Se van sus
abrazos, sus besos, sus buenas noches, su sonrisa. La que hacía que tus días
siempre tuviesen luz, aunque no saliera el sol. Se va la paz que te daba, lo
bien que te hacía sentir el solo tenerle al lado…
Adiós.
domingo, 18 de noviembre de 2018
Quiero a esas personas.
Yo quiero
a esas personas. Las que hacen de este mundo, algo mejor. Las que muestran toda
su belleza a través de sonrisas. Las que dan luz donde sólo hay sombras. Las
que hacen cosquillas a las penas. Las que cantan a pleno pulmón. Las que no se
callan ante las injusticias. Las que se levantan cada día con una meta por
cumplir. Con ganas, con ilusión, con esperanza. Yo quiero a esas personas que
no se rinden, que no se conforman. Las que encuentran felicidad en los pequeños
detalles. Las que te regalan lo mejor de ellas, sin esperar nada a cambio. Las que disfrutan también de los días de
lluvia. Las que ven los domingos como una oportunidad de ver una vez más su
película favorita mientras se refugian en una manta.
lunes, 9 de julio de 2018
Alguien.
Alguien.
Que te haga volar sin levantarte del suelo.
Que te despierte con caricias. Y te reciba con una sonrisa
en los ojos.
Alguien.
Que te haga amar tus defectos. Y valorar tus virtudes.
Que bese tus cicatrices, que recoja tus pedazos e intente
construirte de nuevo.
Alguien.
Que no tenga miedo de romper con cuidado tu coraza.
Que quiera conocer cada una de tus partes, las buenas y las
peores.
Alguien.
Que sonría cuando te acercas.
Que sepa verte.
domingo, 13 de mayo de 2018
Luces y sombras.
Todos
tenemos miedos. Y fracasos a nuestras espaldas. Estamos llenos de
inseguridades. Y una autoestima que se tambalea.
Todos
sufrimos. Todos perdemos la cabeza por alguien. A todos nos han roto el
corazón. Y hemos derramado mil lágrimas a escondidas.
Todos
hemos conseguido objetivos. Todos hemos vivido momentos que han superado
nuestros mejores sueños. Todos hemos reído a carcajadas. Y hemos sentido el
hogar en el calor de un abrazo. Todos hemos visto el amor en una persona.
Todos
tenemos nuestros más. Y nuestros menos. Todos tenemos debilidades. Y fortalezas.
Todos hemos ganado alguna vez, a base de haber perdido muchas otras veces.
Todos
nos hemos arañado las rodillas de tanto caernos. Pero siempre nos hemos
levantado.
Todos
somos lo que somos cuando nadie nos ve. Y también lo que mostramos cuando todo
el mundo nos mira.
Y
somos así. Luces y sombras. Seres perfectos llenos de imperfecciones.
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