Siempre había soñado con mi cuento de hadas. Siempre me
había gustado pensar que en algún sitio se escondía mi príncipe. Siempre pensé
que tenía en alguna parte del mundo se encontraba mi media naranja. Pero
siempre acababa decepcionándome y viendo cómo una y otra vez me hacían daño.
“El amor no es para mí” pensaba, y entonces apareciste tú. Con una sonrisa me
das todo, con tu mirada me haces sentir especial. Nunca pensé que yo iba a ser protagonista de una historia tan
bonita, nunca. A veces, cuando me paro a pensar, me da miedo. Miedo de que esto
sea un sueño. Miedo de que, de repente, abra los ojos y me encuentre otra vez
con la triste realidad. Pero no, ahora tú formas parte de esta realidad, de
nuestra realidad.
domingo, 30 de septiembre de 2012
viernes, 3 de agosto de 2012
¿De qué nos sirve querer a alguien que no nos quiere?
Que lo mejor de un amor no correspondido es cuando comienzas
a olvidarlo. Cuando dejas de pensar en él las 24 horas del día y por fin, dejas
de sufrir por alguien que no merece la pena. Porque el amor, para vivirlo así,
es mejor no vivirlo. ¿De qué nos sirve querer a alguien que no nos quiere? Si,
de nada, no sirve de nada. Por eso, quiero centrarme en la gente que está ahí
de verdad, la gente que cree en mí, que me quiere y me apoya siempre. No pienso
dedicarle más tiempo, no pienso seguir detrás de él. Voy a empezar a valorarme,
a saber que valgo lo suficiente como para arrastrarme por alguien, que sí
alguien no me quiere, ya vendrá alguien mejor que si lo hará. Porque la vida
está para eso, para ir aprendiendo y yo ya he aprendido a no quererte.
miércoles, 13 de junio de 2012
La felicidad está en los pequeños detalles..
Andar por la calle con los
auriculares puestos y mi música preferida a todo volumen. Comer Nocilla con los
dedos. Twittear hasta cansarme. Leerme
un libro en la cama. Darme una ducha fresquita cuando tengo calor. Reírme de cualquier tontería un buen rato. Llorar de
alegría. Comer chocolate. Beber agua fresca después de lavarme los dientes. Sentir
el aire correr en una noche de verano. Pasar una tarde de risas sin
preocupaciones. Ver mi programa, película, serie favorito. Hacer el vago en la
cama un rato después de despertarme. Caminar por la orilla del mar. Hacer de
cualquier cosa una tontería con la que pasarme un rato entretenida. Escribir
textos mientras escucho bandas sonoras. Jugar con niños pequeños. Ver que el
esfuerzo tiene su merecida recompensa. Pasear sin rumbo.
Son pequeños placeres de la vida,
pequeñas cositas que me hacen feliz. Porque la felicidad está en los pequeños
detalles, recuérdalo.
Crisis..
Porque en este mundo lleno de injusticias, en esta época
donde lo único que conocemos son noticias malas, donde la gente vive angustiada
por esta maldita crisis, aún queda esperanza. Alguien dijo alguna vez que “la
esperanza es lo último que se pierde” y yo estoy totalmente de acuerdo. Porque
animo a todo el mundo que, a pesar de todos los problemas que tenga, se levante
día a día con una sonrisa en la cara, pensando “voy a comerme el mundo”,
intentando que cada día sea mejor que el pasado… Porque todo es posible con
esfuerzo, ilusión y, lo más importante, mucho amor. ¿Cómo íbamos sino a seguir
luchando si no hubiera amor? Si, amor: amor por las personas que te rodean,
amor por seguir trabajando, amor por seguir estudiando, amor por la música, amor por las mañanas soleadas,
amor hacia todo lo que tienes a tu alrededor. Porque por mucho que todo nos
vaya mal, por mucho que la situación económica no nos permita vivir un pelín
mejor, siempre nos quedan esos ratos de risas con nuestros amigos, ese cariño
que recibimos de nuestra familia, esa complicidad con tu gente… Porque podemos
estar pasando por una gran crisis económica, pero no por ello tenemos que dejar
que estemos también en una crisis de sentimientos.
El amor es mucho más que un físico bonito..
Aunque yo ya no creo en esto del amor, en el fondo de mi
sigo buscando al chico perfecto. ¿Qué cual es el chico perfecto? Para mí, el
chico perfecto tiene que transmitirme algo con la mirada, tiene que tener una
sonrisa preciosa. El chico perfecto tiene que quererme tal y como soy, tiene
que mimarme, darme muchísimo cariño y tratarme como si sólo existiera yo en su
vida. Me tiene que llevar a la playa, para pasear juntos de la mano. Darme
besos inesperados, en cualquier lugar y momento. Abrazarme y demostrarme que
pase lo que pase, siempre estará ahí. El chico perfecto tiene que ser sincero,
decirme todo lo que piensa, pero siempre con respeto. Tiene que hacerme reír y decirme cosas bonitas que me saquen los
colores. Tiene que decirme también lo que hago mal y ayudarme a que mejore como
persona. Tiene que ayudarme a superar mis miedos, enseñarme a valorarme un
poquito más. El chico perfecto tiene que
darme la confianza de que siempre nos tendremos el uno al otro. Y, aunque suene
típico, el chico perfecto tiene que regalarme para San Valentín una caja de mis
bombones preferidos, porque me conocerá tantísimo que sabrá que me encanta el
chocolate. Tiene que dejarme mensajes de los que sólo sabremos el significado
él y yo. Tiene que hacerme sentir que
sólo somos uno, tiene que entender mis miradas sin necesidad de que yo le diga
nada. Tiene que callarme con un beso cuando me enfade y comience a gritar como
una loca. Porque, para mí el amor, es mucho más que un físico bonito. Para mí
el amor son los pequeños detalles que te enamoran día a día.
Niños...
Siempre ha habido un tema que me toca especialmente el
corazón y me hace reflexionar sobre mi vida y el mundo: los niños pobres, los
que no tienen comida, ni casa donde vivir. Los niños que pierden a sus familias
por las guerras, los niños que finalmente mueren por desnutrición, los que se
encuentran solos por la calle, sin nadie que los quiera y los proteja de
cualquier mal. Los niños que nunca han ido a una escuela, que ni siquiera han
tenido nunca en sus manos un juguete. Que no saben leer ni escribir, porque no
han tenido la oportunidad de que nadie les enseñe. Esos niños que, a pesar de
todas estas circunstancias, luchan día a día por seguir adelante, por seguir
viviendo…Niños que son exactamente iguales a los que acostumbramos ver en
nuestra vida cotidiana, los que van acompañados de sus padres a la escuela, a
comprarse un nuevo juguete, al parque a jugar… Son exactamente igual pero en
unas condiciones totalmente diferentes…
Y me paro a pensar y me pregunto: ¿acaso ellos no
tienen derecho a dormir en una cama, a comer día a día, a recibir una
educación, a tener una infancia feliz con juguetes y una familia que le cuide?
¿Acaso ellos no tienen derecho a tener buena salud, a recibir todos los
cuidados necesarios para poder luchar contra las enfermedades que le lleguen?
Si, si tienen derecho…pero mientras este mundo siga siendo así, nunca llegarán
a disfrutar de estos derechos. Una cosa tengo clara, aunque yo sola no vaya a
solucionar todo esto, cada vez que pueda ayudarles, les ayudaré. Porque los
niños son mi razón de vivir, y cuanto
más ayuda necesiten, más apoyo les daré yo.
Alguien
Y por mucho que te acostumbres a la soledad siempre
necesitas a alguien. Alguien para reír, para soñar, para compartir tus éxitos,
tus alegrías. Alguien en quien apoyarte cuando no puedas más, alguien que te
saque una sonrisa en tus peores momentos. Alguien que nunca te deje caer, que
siempre este ahí para ayudarte. Alguien que soporte tus lágrimas, que te
escuche y te aconseje. Alguien que te diga todo lo bueno que tienes y también
lo malo, que este a tu lado para hacer de ti una persona mejor. Porque, por mucho que algunas personas lo
crean, a nadie le gusta estar completamente sólo. Tus triunfos, si los
compartes, serán mucho mayores; tus penas, mucho más pequeñas y fáciles de
superar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


