Creerme
detective intentando resolver todos tus misterios. Y es que me encanta mirarte
cuando no te das cuenta, es cuando más puedo conocerte. La forma en la que
comes, apartando cuidadosamente las partes que no te gustan; la manera en la
que te despiertas, donde los primeros minutos eres incapaz de abrir los ojos
completamente; las carcajadas tan sonoras que te salen naturalmente cuando ves
alguna película mala en la tele... Estás lleno de pequeño detalles que te hacen
ser especial; el más especial de mi vida.
domingo, 31 de enero de 2016
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Ciegos...
Y justo al ser humano le falta
ser humano. ¿En qué mundo vivimos? ¿Por qué nos matamos entre nosotros? ¿Y se
supone que somos el ser vivo más inteligente? ¿De verdad? Cada día que pasa
estoy más confundida. No sé dónde quedó eso de “humanidad”, “solidaridad”...
¿Dónde? No paro de escuchar esas palabras por todos sitios pero, no, no las
encuentro en ningún hecho. Y es que “últimamente” estamos viviendo situaciones
que nos devuelven a la realidad que se está viviendo en este mundo. Situaciones
horribles, donde unas personas a las que se les ha ido la cabeza y por defender
su “religión” están atentado contra personas inocentes, que nada tienen que ver
con sus locuras... Hasta hace dos días, todos parecía que éramos ciegos ante
las miles de barbaridades que ocurren en muchos sitios, hasta que ocurrió en un
país cercano, un país que está a nuestro lado, un país más “importante”. Nos
alarmamos, nos solidarizamos con ellos, llenamos las redes sociales con su
bandera y con miles de fotos apoyándoles... ¿y los demás? ¿Dónde están los demás países que día tras
día tienen bombardeos? ¿Dónde cada día mueren personas inocentes por los mismos
motivos? Sí, cada uno es libre de apoyar a quién quiera, lógicamente... pero me
parece triste que dejemos olvidadas a tantas personas solamente porque no son
de nuestra zona o “como nosotros”. De verdad, solo quiero con este texto haceos
reflexionar un poquito, sólo un poco.
martes, 10 de noviembre de 2015
Personas en peligro de extinción.
Y es que en esta
vida hay personas que te hacen sentir bien con sólo tenerlas al lado. Con saber
que está ahí, tú te sientes más segura, te sientes capaz de todo. Son como un
colchón que te protegerá en caso de caídas. Un colchón que parará tu caída y te
impulsara, con su rebote, a subir más alto. Y es que cuando te abraza, ves que
el mundo vuelve a tener sentido. Hay personas que solo ocurren una vez en tu
vida. Personas en peligro de extinción. Que son buenas e incondicionales.
Personas que saben qué necesitas, cuándo lo necesitas y cómo lo necesitas.
Personas que, a veces, te conocen mejor que tú mismo. Y las miras a los ojos, y
sabes que son verdaderas, que te quieren y que nunca te harán daño. Nunca.
Personas que te cogerán de la mano para seguir adelante y que irán a tu lado en
cada paso que des. Personas que creerán en ti, a pesar de todo, a pesar de todos.
Personas que siguen ahí cuando piensas que se ha ido todo el mundo. Y aún en
los días cuando no te soportas, están ahí para recordarte que vales más de lo
que crees. Y te hacen reír, reír a carcajadas, en momentos donde veías
imposible dejar de llorar. Y es que esas personas son las que hacen de este
mundo, un lugar mejor para vivir.
lunes, 9 de noviembre de 2015
Cosas inevitables.
Y, sin darte
cuenta, ya se ha colado en tu vida. “No quiero enamorarme de nadie, no quiero
enamorarme de nadie” te repites constantemente. Pero hay cosas inevitables y,
así es, esta es una de ellas. Lo intentas, pero no puedes dejar de pensar en
él. En cómo estará, en si te tendrá tanto en su mente como tú lo tienes en la
tuya, en si tendrá ganas de verte, de abrazarte... Porque tú sí, tú te mueres
por darle un abrazo fuerte, largo... de esos en los que el mundo se para y sólo
existís él y tú. Y es que no puedes evitar que te salga esa sonrisa tonta
cuando hablas de él. Y decir “no, no me gusta” cuando la gente nota lo que tú
te niegas a reconocer. Porque ¡no pasa nada! Ese chico te gusta, te encanta
escuchar su voz diciendo tu nombre, te hace reír a carcajadas con cada una de
sus ocurrencias, siempre está ahí para escucharte y darte ese abrazo cuando más
lo necesitas. No temas a quererlo, a darle ese amor que él mismo está haciendo
que nazca en ti. Porque no hay nada más bonito que dar amor mientras lo recibes.
No tengas miedo a nada, porque con ese miedo, sólo te estás perdiendo lo que
podría ser una bonita historia de amor, tu historia de amor.
jueves, 29 de octubre de 2015
Una roca.
Siempre me han
dicho que soy una desconfiada y que tengo la coraza puesta. Siempre me han
reprochado que estoy a la defensiva, que soy una pesimista. Pero ¿alguien
alguna vez se ha parado a pensar por qué soy así? No he nacido con una armadura
de “chica fuerte e insensible”. Es más, soy de las personas más sensibles que
hay sobre la Tierra. Pero, lo que ahora soy, no tiene nada que ver con lo que
era. Y es que llevo acumuladas miles de decepciones y golpes en el corazón.
Porque, cuando confías en alguien y ese alguien te falla, algo cambia en tu
interior. Llega un momento, donde hasta la persona más buena, te hace pensar
que algo malo tiene. Que mientras estás con alguien, sabes que terminará
haciéndote daño. Y cuando la vida te sonríe, ya estás preparada para que te
haga llorar en cualquier momento. Porque cuando te han hecho tanto daño y han
jugado tanto contigo, es imposible volver a tener esa inocencia y confianza que
antes te caracterizaba. Y sí, sigo siendo la tonta que intenta creerse las
mentiras de los demás, que piensa que no hay malas intenciones, sino malos
entendidos. Pero, en el fondo, sé toda la verdad. Por desgracia (o por suerte),
mi instinto protector nunca me falla y sé quién terminará jugándomela. Este
modo de vivir o pensar, puede no parecer bien al resto del mundo, pero a mí me
ayuda a no sufrir tanto cada vez que me decepcionan. En parte, cuando te
esperas una decepción, te hace menos daño. Y así es como me convertí en una
roca, una roca con mil sentimientos por dentro, pero la más dura de todas por
fuera.
miércoles, 28 de octubre de 2015
Ese cuento de hadas...
Y es que mi
hobby favorito es morderte la sonrisa. Esa sonrisa que te sale cuando te digo
que me faltan palabras para decirte lo mucho que te quiero. Creo que nunca
llegarás a imaginarte lo mucho que significas para mí. Porque mi mayor refugio
son tus brazos y mi canción favorita, tus carcajadas. ¿Felicidad? Sólo era una
palabra más en mi diccionario hasta que llegaste tú y le diste significado. Y
es que si yo soy la niña de tus ojos, tú
eres el hombre de mis sueños. Y no, no eres perfecto, a veces te enfadas por
tonterías, llegas siempre tarde cuando quedamos y nunca te acuerdas de dónde
has dejado las cosas. ¡A la mierda la perfección! Me encanta desenfadarte a
base de cosquillas y besos; me desespero cuando llegas tarde pero adoro tu
sonrisa de disculpa ; y gracias a tu despistes, puedo jugar un ratito contigo y
verte buscar tus llaves como un niño busca a su amigo en el escondite. Y es que
llegaste a mi vida poco a poco, sin apenas darme cuenta y, así, sin más, te
hiciste un hueco en mi corazón que sólo tú puedes ocupar. Y, sin saberlo, te
has convertido en ese cuento de hadas que he soñado vivir desde que era un niña
y ¿por qué no? Lo has mejorado.
domingo, 27 de septiembre de 2015
Mínimos placeres.
Que tu sonrisa
sea más grande que todos esos problemas y el estrés que arrastras siempre
contigo. Seguro que lo has escuchado más de mil veces pero es cierto eso de que
la vida es corta. No podemos desperdiciarla preocupándonos por pequeñas
tonterías que nublan nuestro gran mundo. No podemos dejar que nuestras lágrimas
empañen la luz de cada día. Por eso, disfruta de cada instante como si fuera el
último. Saborea cada momento, siente el viento en la cara, la lluvia en tu piel
y el sol en tus ojos. No hay nada que de
más felicidad que deleitarse con mínimos placeres que marcan la diferencia. Una
manta en invierno, una buena película en un día de lluvia, tu canción favorita
sonando en la radio, un libro en el que vivir mil aventuras, un trozo de
chocolate a mitad del día, un abrazo donde el mundo se pare por un instante,
una sonrisa de cualquier persona con la que te cruces, un “buenos días” de tus
padres... Y es que la vida es eso, una suma de pequeños detalles que la hacen
bonita, muy bonita.
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