miércoles, 13 de junio de 2012

El amor es mucho más que un físico bonito..


Aunque yo ya no creo en esto del amor, en el fondo de mi sigo buscando al chico perfecto. ¿Qué cual es el chico perfecto? Para mí, el chico perfecto tiene que transmitirme algo con la mirada, tiene que tener una sonrisa preciosa. El chico perfecto tiene que quererme tal y como soy, tiene que mimarme, darme muchísimo cariño y tratarme como si sólo existiera yo en su vida. Me tiene que llevar a la playa, para pasear juntos de la mano. Darme besos inesperados, en cualquier lugar y momento. Abrazarme y demostrarme que pase lo que pase, siempre estará ahí. El chico perfecto tiene que ser sincero, decirme todo lo que piensa, pero siempre con respeto. Tiene que hacerme reír  y decirme cosas bonitas que me saquen los colores. Tiene que decirme también lo que hago mal y ayudarme a que mejore como persona. Tiene que ayudarme a superar mis miedos, enseñarme a valorarme un poquito más. El chico perfecto  tiene que darme la confianza de que siempre nos tendremos el uno al otro. Y, aunque suene típico, el chico perfecto tiene que regalarme para San Valentín una caja de mis bombones preferidos, porque me conocerá tantísimo que sabrá que me encanta el chocolate. Tiene que dejarme mensajes de los que sólo sabremos el significado él y yo.  Tiene que hacerme sentir que sólo somos uno, tiene que entender mis miradas sin necesidad de que yo le diga nada. Tiene que callarme con un beso cuando me enfade y comience a gritar como una loca. Porque, para mí el amor, es mucho más que un físico bonito. Para mí el amor son los pequeños detalles que te enamoran día a día.


Niños...


Siempre ha habido un tema que me toca especialmente el corazón y me hace reflexionar sobre mi vida y el mundo: los niños pobres, los que no tienen comida, ni casa donde vivir. Los niños que pierden a sus familias por las guerras, los niños que finalmente mueren por desnutrición, los que se encuentran solos por la calle, sin nadie que los quiera y los proteja de cualquier mal. Los niños que nunca han ido a una escuela, que ni siquiera han tenido nunca en sus manos un juguete. Que no saben leer ni escribir, porque no han tenido la oportunidad de que nadie les enseñe. Esos niños que, a pesar de todas estas circunstancias, luchan día a día por seguir adelante, por seguir viviendo…Niños que son exactamente iguales a los que acostumbramos ver en nuestra vida cotidiana, los que van acompañados de sus padres a la escuela, a comprarse un nuevo juguete, al parque a jugar… Son exactamente igual pero en unas condiciones totalmente diferentes…  Y me paro a pensar y me pregunto: ¿acaso ellos no tienen derecho a dormir en una cama, a comer día a día, a recibir una educación, a tener una infancia feliz con juguetes y una familia que le cuide? ¿Acaso ellos no tienen derecho a tener buena salud, a recibir todos los cuidados necesarios para poder luchar contra las enfermedades que le lleguen? Si, si tienen derecho…pero mientras este mundo siga siendo así, nunca llegarán a disfrutar de estos derechos. Una cosa tengo clara, aunque yo sola no vaya a solucionar todo esto, cada vez que pueda ayudarles, les ayudaré. Porque los niños son mi razón de vivir, y  cuanto más ayuda necesiten, más apoyo les daré yo.


Alguien


Y por mucho que te acostumbres a la soledad siempre necesitas a alguien. Alguien para reír, para soñar, para compartir tus éxitos, tus alegrías. Alguien en quien apoyarte cuando no puedas más, alguien que te saque una sonrisa en tus peores momentos. Alguien que nunca te deje caer, que siempre este ahí para ayudarte. Alguien que soporte tus lágrimas, que te escuche y te aconseje. Alguien que te diga todo lo bueno que tienes y también lo malo, que este a tu lado para hacer de ti una persona mejor.  Porque, por mucho que algunas personas lo crean, a nadie le gusta estar completamente sólo. Tus triunfos, si los compartes, serán mucho mayores; tus penas, mucho más pequeñas y fáciles de superar. 

Recuerdo..


Que tu a lo mejor no te acuerdas de cada una de nuestras conversaciones, de todas las tonterías que nos hemos dicho… pero yo las recuerdo una a una perfectamente… ¿Por qué? Porque esos días hablar contigo era el motivo de mi felicidad, porque era lo mejor que podía pasarme durante el verano, porque cada palabra tuya era lo más importante, porque en mi cabeza, esos días, solo tenía cada una de las cosas que me habías dicho...

Has sido mi mayor error


De los errores se aprende. Supongo que eso te lo tengo que agradecer: has sido mi mayor error. A pesar de la felicidad que me has dado con cada mirada, gesto o conversación, me has dado también muchos disgustos y me has hecho derramar demasiadas lágrimas. Enamorarme de ti ha sido de las peores cosas que podría haber hecho, nunca tendría que haber sucedido, nunca. Y si, aunque la culpa la he tenido yo por fijarme en alguien tan imposible, tú también has tenido algo que ver… Porque con cada mirada o detalle, me dabas alas… Y todas esas alas que  me has dado, me las has acabado cortando de una vez. Pero no te preocupes, a pesar de todo, no te odio tanto. Simplemente no quiero saber nada de ti, no quiero que me vuelvas a dirigir la palabra…Porque si lo haces, sé perfectamente que volveré a caer en este amor tan absurdo. Porque aunque lo he intentado de todas las maneras, es imposible olvidar a alguien como tú. Eres un chico increíble y quizá por eso nunca debí de haberte conocido.

Esperar..


Esperar. Es lo único que he hecho desde que me enamoré de ti. Esperar tu primer saludo, tu primera mirada. Esperar que me hablaras, que te fijaras en mí, que te aprendieras mi nombre. Esperar que te conectaras, que me contestaras… Esperar.
Y llega un día en que no puedo esperar más, no puedo seguir malgastando mi tiempo en ti, en esa espera larga que me haces pasar. He tenido mucha paciencia, dos años y medio a base de esperar todo contigo… ¿Para qué? Para nada. Porque esta espera no ha merecido la pena. Sólo ha sido una pérdida de tiempo, de mi tiempo. Lo único bueno que he sacado es que he aprendido, he aprendido a no esperar más por cosas que no merecen la pena. 

martes, 12 de junio de 2012

Tirar para adelante..

Y si hay algo que he aprendido durante todos estos años ha sido saber tirar para adelante. Porque vida no hay más que una y, por mucho que nos cueste, tenemos que seguir avanzando y vivir cada instante como si fuera el último..