sábado, 18 de enero de 2014

Estoy empezando a aceptarme..

Y un día, te miras al espejo y casi te gusta lo que ves. Sí, no eres perfecta, pero por lo menos te ves y no te das asco, que ya es un gran paso.
Hace un año estaba deprimida, no me gustaba la ropa, incluso a veces no me apetecía salir por verme horrible con cualquier cosa que me pusiera, hoy todo ha cambiado.
Ahora, después de perder 20 kilos por el camino, me siento satisfecha, contenta... No voy a decir que me quiero, porque ese es otro tema que necesito perfeccionar, pero digamos que estoy empezando a aceptarme.
Ahora me gusta ir a una tienda y ver que necesito 3, incluso, 4 tallas menos de la que usaba, me gusta comparar mis fotos de antes con las de ahora y ver el gran cambio, me gusta ver que lo he conseguido.
Algunas personas pierden peso por encajar, por gustar más a los demás, yo no. A mí no me interesa el gustar más o menos: yo necesitaba perder peso para empezar a vivir, para dejar de amargarme, para sentirme agusto conmigo misma.
Nadie imagina lo orgullosa que estoy del progreso que he hecho, pero tampoco nadie imagina el esfuerzo que hay por mi parte para llegar a conseguir lo que me había propuesto. Empezar la dieta fue horrible, eso de no poder comer muchas cosas que me apasionaban me dolía, el ver que la gente comía bolsitas y dulces y yo no podía porque “estaba a dieta”.  Poco a poco, comencé a acostumbrarme a comer más sano, a controlar lo que comía y a no comer entre horas. También me tocó ponerme en serio con el deporte, actividad que no me disgusta pero tampoco me apasiona. Los primeros días acababa agotada, con agujetas por todo el cuerpo y casi sin poder moverme. Pero conforme el tiempo iba pasando, le cogí el gustillo a eso de moverme y entonces no podía estar casi ningún día sin ir a aerobic, hacer bici o simplemente salir a andar una hora.  También he tenido días odiosos, donde me pesaba o me miraba al espejo y no veía ningún cambio después de hacer tantos sacrificios, días en los que casi tiro la toalla, pero a cabezona no me gana nadie y continué con mi propósito. Y sí, a día de hoy puedo decir que lo he conseguido, que puedo salir a la calle sin querer esconderme, que puedo mirarme y no querer morirme del asco.

¿Y sabéis lo mejor de todo? Que con esta experiencia no sólo he perdido los kilos que quería, sino que he ganado confianza en mí misma, he comprobado en mi propia piel eso de “quien quiere puede” y he visto que las cosas, con esfuerzo y constancia, siempre se logran. Y que, aunque no veamos el resultado inmediatamente, tarde o temprano, todo lo que hemos hecho merecerá la pena. Porque son estos retos por los que merece la pena vivir, ya que la vida consiste en eso, en ir consiguiendo cada uno de los retos que nos vamos proponiendo. 

viernes, 3 de enero de 2014

Mes y medio de prácticas.

¿Sabéis lo que es pasar un mes y medio entero sin poder parar de sonreír? ¿No? Yo sí, yo he tenido la oportunidad y la suerte de pasar 6 semanas con una sonrisa en la cara, sin que ningún motivo fuera tan fuerte como para quitarme esa gran felicidad que tenía. La razón es simple: los niños. Este mes y medio de prácticas ha sido el mejor de mi vida. Nunca nunca me había sentido tan querida, tan importante. Nunca me habían demostrado tanto cariño, nunca había confiado en mí tantas personas a la vez. Llegar cada mañana y ver 24 caritas sonriéndome ha sido mi motivo de felicidad estas últimas semanas. Y es que estos niños me han enseñado a ser feliz pase lo que pase, que los enfados duran 5 minutos y que todo con un abrazo se pasa. Sentir esa inocencia y ese cariño día a día me ha hecho sentirme bien, plena. Creo que hacía tiempo que no me sentía así, que no me sentía tan feliz y querida durante tanto tiempo. Y es que con ellos el trabajo no es ningún trabajo, porque no había cosa que me hiciera más ilusión que pasarme todas las tardes preparando actividades que luego ellos acogían con tanta ilusión y ganas. ¿Lo mejor de todo? El cariño de los niños y el darme cuenta de que sí, es a esto a lo que me quiero dedicar toda la vida, a enseñar, a verlos crecer, a ayudarles a que encuentren su camino, a ver cómo aprenden a leer, a escribir...Porque lo mejor de este mundo son los niños y yo quiero pasar mi vida a su lado.

martes, 24 de diciembre de 2013

¡Feliz Navidad!

Mañana empieza la que, para mí, es la mejor época del año, la más bonita: la Navidad.
Es una época donde nos reunimos con la familia, con los amigos, con la gente que más queremos... donde las calles están adornadas con luces y los villancicos no dejan de sonar en cualquier lugar.
Una época donde todo el mundo piensa más en compartir y ayudar a los demás, cosa que por supuesto se debería hacer durante todo el año... pero es bonito que por lo menos durante esta época se haga.
Una época mágica, donde, aunque ya seamos "adultos" seguimos teniendo ilusión por Papá Noel o los Reyes Magos (yo, personalmente, me levanto nerviosa esos días y abro con muchas ganas cada pequeño detalle que hay debajo del árbol)... aunque sobra recordar que los mejores regalos que podemos recibir no se venden ni se pueden comprar...

Feliz Navidad para todos. <3

jueves, 31 de octubre de 2013

Mi Campanilla.

Querer escribir y no saber de qué y, de repente, que se te venga a la mente una persona. Una persona muy especial que lleva en mi vida sobre 3 años, que siempre está ahí aunque no la vea. Esa persona es mi compañera en el mundo de Nunca Jamás, la que me da polvos de hadas cada día para seguir soñando en esta vida de adultos que tan poco nos gusta. Ella es la que me ayuda a ser una niña aún a mi edad, la que más me comprende en mi amor hacia Disney. Ella es mi Campanilla, con ese brillo tan especial. Cada día agradezco a la vida el haberme puesto una persona como ella en el camino. Es de las personas más especiales que he conocido y espero tener la oportunidad de abrazarla algún día no muy lejano. ¿Y sabéis lo más bonito de todo? Que, aunque estemos mucho tiempo sin hablar, sé que siempre está ahí y yo siempre estoy ahí para ella. Te quiero mucho Iman, te quiero “hasta el infinito y más allá”. 


jueves, 22 de agosto de 2013

Dar y no recibir.

Dar y no recibir. Dar y no recibir. Dar y no recibir.
La misma rutina de siempre, das mucho y recibes muy poco. Y un día piensas en dejar de dar, pero al poco tiempo te sientes mal y tienes que seguir dando.
Porque una ya se cansa de ir siempre detrás de la gente. Es bonito ir sacando sonrisas a la gente, es bonito hacer sentir bien a alguien que se sentía mal, es bonito que confíen en ti y se desahoguen contigo… pero, ¿Dónde quedo yo? ¿Dónde están esas personas cuando algo en mi vida va mal? ¿Dónde están cuando mi ánimo está bajo? No las encuentro, no están por ningún lado.
Puedo contar con los dedos de una sola mano las personas que siempre están ahí y creo que me sobrarían dedos.
Es triste ver como personas por las que hubieses dado todo por verles sonreír, cuando estás mal desaparecen como si nada.

¿Acaso son más importantes que yo? ¿Acaso ellas tienen más derecho a tener a alguien que las anime? No, todos somos iguales y todos necesitamos a alguien cuando las cosas no van bien. Pero así de tonta soy, seguiré estando para todos aunque sólo muy pocos estén para mí. 


domingo, 18 de agosto de 2013

Tu felicidad nunca debe depender de nadie.

A veces no nos damos cuenta pero lo único que necesitamos para ser felices se encuentra en nosotros mismos. Es algo que siempre olvidamos y debemos aprender: tu felicidad nunca debe depender de nadie.
Esto tiene una muy sencilla explicación: si tu felicidad depende de alguien y ese alguien un día se va, ¿se va también tu felicidad? Así no pueden funcionar las cosas.
Por eso, nunca pongas a nadie por encima de ti, nunca pienses que alguien es más importante que tú, sé feliz por ti mismo y no por nadie más.
Todo esto suena egoísta, lo sé, pero tenemos que aprenderlo y llevarlo a cabo para disfrutar mejor de la vida.
Tenemos que mimarnos, comprarnos nuestros caprichitos, querernos, aceptarnos...

Al fin y al cabo, nadie nos conoce tanto como nos conocemos nosotros y para nadie eres imprescindible, salvo para ti mismo. 

sábado, 17 de agosto de 2013

Bonita sensación

Esa sensación que se tiene al pensar en alguien las 24 horas del día. Esa sensación de que sin esa persona, tu vida no tendría el más mínimo sentido. Esa sensación de querer hablar con esa persona todo el tiempo posible. De abrazarle, de pasar horas juntos.Esa ilusión con la que le hablas en la madrugada. Ese mensaje que te llega cada mañana con sus “buenos días”. Que tu sonrisa tonta tenga su nombre y apellidos.

Porque cuando estás enamorado, tu mundo se vuelve mucho mejor. Por muchos problemas que tengas, si estás a su lado desaparecen.


Y esa bonita sensación quiero volver a sentirla. Porque hace tiempo que nadie me hace sentir así, especial.