¿No te ha pasado alguna vez ver
cómo todo el mundo cambia menos tú? El tiempo pasa por todas las personas de tu
alrededor, pero tú sigues siendo el mismo. Y ves cómo te vas quedando atrás.
Quieres ponerle remedio pero sabes que no puedes, que por mucho que lo intentes
tú no has crecido como ellos. Tú sigues pensando igual que hace unos años,
sigues teniendo esa mentalidad infantil de cuando eras un niño. Yo me siento
día a día así, como una niña en un cuerpo de mujer. Como una extraña entre
tanto adulto que me rodea. Porque, aunque no quiera aceptarlo, el mundo cambia
y yo tengo que ir cambiando con él. Y es duro ver que toda la gente adora hacer
algo que tú no soportas, que todas las personas tienen unas ideas sobre la
diversión y tú tienes una idea totalmente diferente de la forma de pasarlo
bien. Yo soy feliz así, aunque a veces es muy difícil mantener la sonrisa en un
mundo donde no encajas y no encajarás en la vida.
jueves, 6 de junio de 2013
lunes, 27 de mayo de 2013
Nostalgia.
Nostalgia. Nostalgia de los días que pasaron y no volverán.
De los momentos felices que se fueron y nunca más se repetirán. Esa nostalgia
que te persigue a cada paso que das. Esos minutos de felicidad que hacen que
sonrías en tus peores momentos.
A veces echar de menos es bonito. Si echas algo de menos es
porque estabas viviendo algo especial, algo bueno, algo que quieres que vuelva
a repetirse, que deseas que no se hubiera acabado nunca.
Pero, otras veces, echar de menos nos impide seguir hacia delante.
No nos podemos pasar toda la vida pensando en lo que fue. Tenemos que poner
todo de nuestra parte para seguir con nuestra vida, estar abiertos a otros
momentos iguales de bonitos o incluso mejores. No nos podemos quedar anclados
en el pasado. La vida es así, una colección de pequeños momentos. Vienen uno
detrás de otro, no hay que detenerse en ninguno, pues puede que te pierdas el
siguiente.
martes, 7 de mayo de 2013
No quiero crecer
“Yo creo en las hadas. Yo creo.
Sí creo”. Es de las frases que más me han marcado, quizá una con la que me
identifico cien por cien. Porque sí, tengo 20 años, pero creo que aún sigo
siendo esa niña que adoraba los cuentos de hadas y creía en ellos. Porque aún
siguen siendo mis canciones favoritas todas las de Disney, esas que me han
acompañado desde que tengo uso de razón.
Y no me importa si la gente me
llama infantil o piensan que lo soy, porque es la verdad. Me niego a pasar a
ser una “mujer adulta” que sólo tenga problemas y no crea en nada que no puede
ver.
“NO QUIERO CRECER”, me aterra el
pensar que mi niñez se está quedando cada vez más lejos y no voy a soltar a esa
niña que llevo dentro nunca.
jueves, 25 de abril de 2013
Haz lo que sientas.
Sentir. Esa palabra que todos
conocen pero que pocos llevan a la práctica. Dejarse llevar. Reír si te
apetece. Llorar cuando te apetezca. Querer a quien te dé le gana.
No sé por qué todavía hay
personas que actúan con la cabeza y no con el corazón. Por qué hay personas que
no siguen a sus sentimientos. No lo entiendo. Es más, pienso que las personas
que sí sientan, las personas más auténticas, son las que más rechazo causan en
la gente de alrededor.
En la sociedad donde vivimos,
parece que si te sales de lo normal, te miran raro, te hacen a un lado y te da
la sensación de que el que está haciendo algo mal eres tú. Tenemos que darnos
cuenta que lo que está mal es la mente de algunas personas, de esas que siempre
andan pensando en el “qué dirán”. Desde aquí quiero darles un consejo: “Haz lo
que sientas”.
Creo que lo más importante de
todo es hacer siempre lo que nos dicte el corazón, aquello que sintamos en un
momento determinado.
Estoy de acuerdo en que también hay que
pensar, pero, en una balanza donde estén la cabeza y el corazón, debería ganar
siempre el corazón. Siempre.
jueves, 14 de marzo de 2013
La soledad...
Aunque mucha gente tenga miedo a
la soledad, creo que yo la necesito. Me encanta aislarme en una burbuja, donde
sólo estemos mis sentimientos, la música y yo. Creo que cuando te llevas tantas
decepciones por parte de personas queridas, te vas acostumbrando a la soledad,
incluso comienzas a cogerle cariño. Y es lo que me ha pasado a mí, uno de mis
lemas es “mejor sola que mal acompañada”. Porque no me gusta estar rodeada de
gente que sé que luego me critica o me va a hacer daño. Porque, aunque duela,
prefiero estar sola, sin nadie a mi lado que me traicione. Sé que todo esto me
ha hecho ser muy desconfiada, me cuesta mucho abrir el corazón a la gente. Me
cuesta expresar mis sentimientos. A veces, puedo parecer la persona más fría
del mundo, o quizás un poco antipática. No es así, soy una persona con una
pequeña coraza para que no me hagan más daño, para protegerme. También puedo
parecer “fuerte”, pero soy la más llorona del mundo, lo que pasa es que he
aprendido a no llorar delante de la gente para que no piensen que sigo siendo
aquella niña débil que lloraba por cualquier cosa.
Si hay algo que he aprendido
en esta vida es a no rendirme, a sacar una sonrisa aún cuando no pueda más, a
saber estar sola, a no hundirme si no tengo a nadie a mi lado, a salir hacia
delante pase lo que pase. Y es en la soledad, cuando reflexiono sobre todo
esto, mis pensamientos, mi pasado, mi futuro y todo lo que soy ahora. ¿Qué qué
soy? La chica más sensible del mundo, la que se pasa el día soñando con un
mundo mejor, la que se desvive por la gente realmente importante en su vida,
esa con una sonrisa siempre en la cara, la que se emociona con pequeñas cosas,
la que vive de una forma diferente, esa que piensa de una forma muy diferente a
las chicas de su edad y no por eso se avergüenza. Porque hay una cosa que tengo
clara: lo mejor de esta vida, es ser uno mismo.
domingo, 3 de marzo de 2013
Nacimos diferentes
Nunca me ha gustado ser igual a los demás. Seguir el rollo
de la gente sin que me guste, es lo más patético que podría haber. Defiendo mis
gustos a pesar de las modas. Me da igual si algo “ya no se lleva”, que si algo
me gusta, me gusta hasta el final.
Odio la superficialidad, el intentar aparentar algo que no
eres para gustar a los demás, ponerte cosas que no te gustan solamente para
encajar con algún grupo.
Creo que si nacimos diferentes, fue para ser diferentes el
resto de nuestras vidas. No tendríamos que obligarnos a parecernos a la
mayoría.
Por eso yo, siempre defiendo lo diferente, lo especial, lo real.
No sé si será bueno o malo, pero sé que si todo el mundo pensara igual,
viviríamos en un mundo mucho más auténtico.
viernes, 25 de enero de 2013
Sé como tú eres.
Sé como tú eres. No intentes
aparentar ni cambiar por nadie. Eres genial así. Tienes defectos, sí ¿y qué?
Mira a tu alrededor, cada una de las personas que te rodean también tienen
defectos y no por ello son menos o más que nadie.
Es muy triste ver como grandes
personas día a día se maltratan psicológicamente pensando que son peor que los
demás, que son inferiores. Intentan ocultar su personalidad, esconder eso que
les hace especiales y convertirse en otra persona, sin gustos distintos, sin
salirse de los límites, otra ovejita más de la manada.
¿Sabes qué? Lo gracioso es que
cada uno seamos como nos dé la gana, que resaltemos por nuestra manera de
vestir, por nuestra risa escandalosa, o por nuestros gustos peculiares.
Piénsalo,
si todos fuésemos iguales ¿qué sentido tendría la vida? Imagínate que a todos nos gustara
la ropa ajustada, en las tiendas entonces ¿qué habría? ¿Sólo ropa ajustada?
Lo mejor de esta vida es la
infinidad de oportunidades que tienes para elegir lo que realmente te gusta, no
dejes que te impongan nada, no te avergüences de cómo eres.
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